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Lisboa se situa justo en la desembocadura del Tajo, aparte de ser la capital, es el
primer centro comercial e industrial de todo Portugal.
Fué Semidestruida por un
terremoto en 1775, su reconstrucción se realizó gracias al marqués de Pombal, y
actualmente cuenta con 546.477 habitantes, pero en su área metropolitana
tiene 2,9 millones, un cuarto de la población del país. Tiene un gran
interés histórico. La parte alta conserva su antiguo aspecto medieval
(barrio de la Alfama). Tiene interesantes edificios religiosos, como el
monasterio de los Jerónimos, la catedral y numerosas iglesias, así como
civiles (la torre de Belem, Casa de los Picos, etc.) y un puerto muy
activo. En sus restaurantes se puede disfrutar de su plato típico
nacional: el bakalao seco. Otro centro de interés es su oceanario (el
más grande de Europa), que cuenta con más de 25.000 especies de peces,
aves y mamíferos.
Fue capital europea de la
cultura en 1994. La Expo '98 se celebró coincidiendo con la
conmemoración del 500º aniversario del viaje a la India de Vasco da
Gama. Este acontecimiento fue aprovechado para realizar una profunda
remodelación en la ciudad y actualmente encontramos toda una serie de exposiciones protagonizadas por el navegante.
Uno de los mejores métodos
para conocer la ciudad es atravesándola en tranvía, cuyas vías se
extienden desde las estrechas calles de la Alfama hasta las
cuadriculadas calles pombalianas, también constituye una de las mejores maneras puesto que al tratarse de una ciudad con importantes
subidas y bajadas, resulta excesivamente agotador recorrerla andando.
Lisboa conserva la magia de
antaño. Sus tranvías te ayudarán a recorrer la ciudad y admirar sus
estrechas calles empinadas.
Otro atractivo de la ciudad es
sin duda la comida, todo el mundo que haya estado en Lisboa hablará la
llegar de una comida buenísima y de sus famosos vinos.
Y no hay que descuidar una
visita obligada, los pasteles de Belén en su famosa pastelería!


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